Escudo
Descripción heráldica:
De azur, castillo de oro, sobre una roca del mismo metal, sostenida
de ondas de plata y azur, y saliente del homenaje un brazo armado,
de plata, empuñando una espada del mismo metal. Al timbre,
corona real cerrada.
Historia:
Tiene sus antecedentes en una carta del año 1565 de Antonio
Bascuñana, procurador del Concejo de Mazarrón aconsejando
medidas que tenían que tomar ante su próxima independencia
de Lorca. Entre ellas aparece la adopción de un escudo que
él mismo hace su boceto en la carta, diciendo:
“pareçeme que se hagan Vs Ms para la villa un sello
de plata para sellar las cartas y otras cosas que en nombre de villa
se hizieren, y atento ques puerto y tiene nombre de Almaçarron
se debe hazer uno como este que va aqui pintado. El qual se hara
aqui pues ay muy buenos maestros, quess un castillo sobre una roca,
y la roca sobre unas aguas como está aquí”.
A partir de la expedición del privilegio de exención
como villa, el escudo de armas de los González de Sepúlveda
(que describe Cascales en 1614) se incorporó a la historia
de Mazarrón, constando en la portada del privilegio de villa.
En el año 1.976 el Ayuntamiento de Mazarrón inició
el expediente para la aprobación de su escudo, siguiendo
con los trámites habituales es aprobado por el Consejo de
Ministros, según Real Decreto núm. 2807/ 78, de veintisiete
de octubre de 1978.
Bandera
Tiene su origen en una orden de 25 de noviembre de 1567 promulgada
por el rey Felipe II instituyendo una milicia de guerra que sirva
en las galeras y defienda las costas del Reino de los ataques de piratas.
Esta milicia estaba integrada en cada municipio por una galera
en la que embarcarían 50 hombres con un cabo al frente. Estos
deben ser arcabuceros y tiradores, y tener entre 20 y 50 años,
excepto los cabos que pueden ser mayores.
Las galeras navegaban en el verano, y entonces sus soldados eran
embarcados en ellas, por lo que percibian dos ducados de sueldo
al mes, además de la comida y una parte de lo que apresaran
en las incursiones. El cabo cobrará seis ducados al mes.
Durante el invierno permanecerán las galeras amarradas y
los componentes de la milicia en sus casas dedicándose a
sus profesiones, entonces cobrarán los soldados un ducado
al mes y tres el cabo.
Tendrán la obligación de no ausentarse sin permiso
y tener las armas cuidadas. Para vigilar que esto se cumpla se harán
alardes o revistas de armas en los se comprobaba el estado de las
mismas, así como el grado de pericia en la utilización
de ellas. También servían para revisar el número
de soldados disponibles.
En esta orden de Felipe II se manda que cada milicia o grupo de
hombres que embarcaba en una galera debía llevar una bandera
y un tambor.
El concejo acuerda el dia 30 de diciembre de 1567 hacer una “bandera
de tafetanes de colores e que se merque un tambor para servir a
Su Magestad e salir a los rebatos”.
“E mandaron que la dicha bandera lleve una cruz colorada
en lo blanco e a los lados las armas de Su Majestad”.
La tela para la bandera costó 187 reales y una onza de seda
para bordarla, cinco reales. El trabajo de la bordadora dos ducados
y medio, así como un real y seis maravedis de velas que se
utilizaron para ello. El asta costó 5 reales. Todo hará
una suma de 226 reales.
Una vez confeccionada el concejo se reunió y llevó
la bandera a la iglesia de la Purísima donde se bendijo y
se dijo misa. Tras lo cual se llevó “a la camara de
este Ayuntamiento e se pueso e fijo tendida en la ventana que sale
a la plaza pública e mayor de la dicha villa donde toda la
gente que tiene vista la pueda ver, e con ella vino un tambor”.
Este mismo protocolo se siguió en diciembre de 1.995.
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